¿Qué hace un emprendedor como tú en un sitio como éste?

By 25 abril, 2017Noticias

Una de los aspectos más gratificantes de estar en contacto con personas que inician un proyecto empresarial es la energía entre los partícipes y ver como se aúnan esfuerzos (emprendedores y otros actores) con el ánimo de llevar un proyecto a buen puerto.

Sin embargo, en los últimos meses se está produciendo una tremenda proliferación de eventos vinculados con la emprendeduría. Programas de incubación o aceleración, networkings, concursos y eventos de inversión (alguno de los cuales se presenta como alternativa a la falta de financiación bancaria… ¡ups!), etc. Actividades, todas ellas, que configuran lo que se ha venido a llamar el “ecosistema emprendedor”.

Amanecen las dudas…

La primera duda que me surge es saber si hay suficiente masa crítica. Entenderemos como masa crítica los proyectos que además de viables tienen capacidad de crecer. En ocasiones, toda esta oferta promociona la emprendeduría como fin, como una alternativa a laboral, etc. Pero en realidad es algo más profundo. Iniciar un proyecto implica una actitud más allá de las capacidades técnicas, que son imprescindibles pero no suficientes.

Algo que normalmente no se explica es que el emprendedor debe moverse en un entorno elevado riesgo e incerteza. Y no todo el mundo está dispuesto a soportarlo. Como muestra, las miradas de estupefacción que obtengo como respuesta al preguntar: “¿cuánto estás dispuesto a perder?“. Es una cuestión que todo el mundo debería formularse si aceptamos que la tasa de fracaso supera el 50%.

En la medida que este “ecosistema emprendedor” amplifica los éxitos minimizando los fracasos y configurando una visión distorsionada y “naif” de la realidad, se asocia a la idea de que emprender es de por sí un fin y que es “cool”. Pero en realidad el fin es hacer viable y sostenible la empresa. Y esto es algo de por sí más complicado y menos glamouroso. Si estás ocupado presentándote a concursos y asistiendo a eventos, corres el riesgo de desatender tu negocio.

La segunda cuestión que me ocupa es tratar de entender cuál es el modelo de negocio de dichas iniciativas. ¿Ganar dinero con los emprendedores o a costa de los emprendedores?

Muchas iniciativas aportan valiosos contactos u oportunidades al emprendedor, ahorrándole tiempo y ayudándolo a optimizar recursos. El problema radica en que en la mayoría de los casos un emprendedor es novel en estos temas: ya le ocupa suficientes recursos tratar de “sacar a flote su proyecto”. Y, seguramente, le resulta difícil discernir entre el grano y la paja ante tanta oferta. En ese caso recomiendo aplicar la misma máxima que pido aplicar cuando se negocia las cláusulas de un pacto de socios: ¿existe alguna oportunidad que la otra parte gane sin hacerlo yo? Si la respuesta es positiva es mejor declinar la oferta, pues los intereses no están alineados.

Las probabilidades de éxito

El emprendedor ha de fijar su propia hoja de ruta y determinar qué elementos pueden resultarle útiles para alcanzar sus objetivos y qué le aporta. No siempre estamos hablando de aspectos vinculados a la financiación. También hablamos de tiempo, ya que cualquier alternativa que permita acortar plazos aumenta las probabilidades de éxito.

En este contexto, surge la pregunta de cómo discernir qué proyectos tienen mayores probabilidades de éxito. Seguramente nadie puede saber cuál es el proyecto que funcionará. Sin embargo, tiene sentido centrarse en identificar las inconsistencias que pueden echar al traste una iniciativa empresarial.

Para este fin es importante aplicar el sentido común. Lo primero, tener claro el modelo de negocio: qué vendo, quién lo compra y a qué precio. En segundo lugar, definir las expectativas de crecimiento: cuán grande quiero ser. A partir de ahí, se determinarán las acciones requeridas para alcanzarlos objetivos y se definirán los recursos necesarios para poderlas implementar. Una vez concretados, se podrá establecer una estrategia para conseguir dichos recursos. Es importante no olvidar que a medio plazo ha de ser la propia actividad la que ha de generar los recursos que soporten la misma. Y en un primer momento, el propio emprendedor o su entorno más cercano quien soporte los primeros pasos.

Lamentablemente, la conclusión es que hay iniciativas que no podrán materializarse por falta de recursos. Considero importante remarcar este punto e invitar a todos aquellos que quieran impulsar un proyecto que hagan esta reflexión. En ocasiones el vendaval emprendedor invita a invertir recursos y tiempo en iniciativas abocadas al fracaso desde un inicio.

La financiación

Es un hecho circunstancial (por ejemplo acelerar el crecimiento o soportar el inicio de la actividad) lo que nos ha de llevar a contemplar otras fuentes de financiación y no la viabilidad en si del mismo.

Dentro de las alternativas, hay que marcar una estrategia de financiación. El inversor privado no debe ser una alternativa a la financiación bancaria, que por su propia naturaleza –aversión al riesgo- no es compatible con negocios que se basen fundamentalmente en expectativas futuras. A éste le resultará atractivo un proyecto si percibe que el emprendedor está convencido que el beneficio obtenido es mayor que lo que deja de ganar al dar entrada a un tercero en la sociedad.

El emprendedor debe hacer el ejercicio previo de entender qué le aporta; cuán activos han sido, en qué tipo de operaciones están interesados sus miembros y que incentivos tiene a que se cierren una operación.

Este artículo se publicó en El Economista

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